Hace mucho tiempo había una pequeña aldea de pescadores junto a un lago. Los aldeanos eran pobres, vivían de los peces que pescaban y de la ropa que cosían. No tenían contacto con las demás aldeas, que estaban a kilómetros de distancia y a las que se llegaba tras muchos días de viaje atravesando un espeso bosque. La vida de los aldeanos empeoró cuando el número de peces del lago descendió bruscamente. La respuesta de los aldeanos fue trabajar más, pero entraron en un círculo vicioso. Cuanto más escasa era la pesca, más horas pasaba cada pescador en el lago, lo cual hacía que el número de peces se redujera a un ritmo aún mayor. Los aldeanos fueron a ver al chamán de la aldea para pedirle ayuda. Él encogió los hombros y dijo: -¿Para qué sirve nuestro consejo de ancianos? Se pasan todo el día sentados y no hacen nada más chismorrear. Deberían resolver este problema. -¿Cómo?- preguntaron los aldeanos - Es fácil -les dijo-. El consejo debería establecer una cooperativa de pescadores ...